Debía conocerlo mas a Él. Juan Carlos Pupo Kunzel

Me considero privilegiado por Dios, por haberme colocado dentro de una familia en la que nos demostramos mucho amor. Me regala luego la oportunidad de terminar mis estudios profesionales y seguir una carrera laboral maravillosa, encimándome una esposa y dos bellas hijas… ¡Tengo de todo y puedo hacerlo yo solo!

Entonces me dijo Dios: ¡No… para eso no fue que te concedí tantas bendiciones! Me mostró que yo debía conocerlo más a Él, y la mejor manera que encontró fue colocando un tumor dentro del tercer ventrículo de mi cerebro… ¡Todo se me derrumbó!¿Para qué hijas, familia, trabajo, éxito, si las probabilidades de que yo sobreviviera a una cirugía del cerebro, era de menos del 10%?

Era para mostrarme Su Poder y Su gran misericordia, mostrándome que el propósito que tenía para conmigo, era que yo le sirviese. Colocó amigos, médicos, recursos de toda clase, para que después de dos meses de operado regresara a laborar. Todavía consideré que tenía tiempo para seguir divirtiéndome, y entonces me lo recordó cómo a Él le gusta: que quede grabado en nuestra mente y nuestro cuerpo. Producto de esa “diversión” se me fracturaron los dos hombros, al mismo tiempo, y fue necesario colocar prótesis a cada uno de ellos.

Entendí en ese momento cómo me necesitaba Dios, y sin dudarlo más di el mejor paso que he dado en mi vida… ¡Aceptar a Jesucristo cómo mi Salvador!

Recuperé hijas, familia, honor y me encimó de regalo otra familia en la cual nos amamos… mi iglesia Castillo de Oración y Milagros.

Hoy todos los días aprendo más y más la inmensidad de Su amor, y la manera en que yo soy instrumento para que otros lo conozcan.

¡Gracias Padre por tu amor y misericordia!

Aquí estoy Señor… ¡Dispuesto a servirte!

Juan Carlos Pupo Kunzel

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